Un concepto equivoco

ARTESANÍA, UN CONCEPTO EQUIVOCO

El mundo de las definiciones y de los conceptos, máxime cuando se trata de entrar en el estudio de fenómenos sociales, suele ser campo de batalla de las diferentes escuelas científicas o perspectivas metodológicas mediante las que el analista se acerca al tema.

De esta fructífera y lógica discusión no se libra tampoco, Por supuesto, el término <<artesanía>>, cosa explicable, por otra parte, si se tiene en cuenta que es un concepto acuñado recientemente como derivación de la palabra <<artesano>>  -hasta el punto de que es en 1956 cuando aparece por primera vez este vocablo en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua-. Paralelamente a estas discusiones, el uso social va imponiendo el término <<artesanía>> para sustituir a otros, quizás más precisos, que venían empleándose con anterioridad, como «artes menores>>, <<artes decorativas>>,<<artes suntuarias>> e incluso <<artes industriales>>.

Crátera Atica

Crátera Atica.
Toda persona con un mínimo de sensibilidad podrá apreciar la unidad existente entre la cerámica neolítica, ibérica o griega, por citar algunas, con las piezas que gran parte de los artesanos realizan actualmente.Sin embargo, no sería riguroso calificar como artesanas las realizaciones cerámicas de las culturas antiguas.

 

Ánfora Ática

Ánfora Ática.

Desde un punto de vista estrictamente tecnológico, y haciendo caso omiso de la finalidad y significado de los productos en cuestión, podría afirmarse que la Humanidad, a lo largo de su dilatada historia, ha ido satisfaciendo, excepción hecha de los dos últimos siglos, gran parte de sus necesidades materiales (vestidos, útiles de caza, de trabajo, de guerra, utensilios e uso doméstico, medios de transporte, objetos de ornato y decoración, etc.) mediante procesos de trabajo en los que la intervención personal del hombre, con o sin ayuda de herramientas manuales, era determinante.De tal modo, podría aventurarse, siguiendo el concepto aceptado socialmente, que el producto artesano es el producto hecho a mano, con cierto sentido artístico, lo que nos llevaría a la conclusión de que la «historia material de la Humanidad, al menos hasta que se produce la Revolución Industrial, es la historia de la artesanía>>. 

Ortega y Gasset expresaba con acierto esta unidad técnica de los procesos productivos cuando decía que «la técnica del artesano es la técnica de la vieja Grecia, es la técnica de la Roma pre-Imperial y de la Edad Media». No obstante, no cabe ninguna duda de que las afirmaciones anteriores, en el sentido de calificar como «artesanía» tanto una pieza de cerámica del Neolítico* como las obras de <<tapicería artística actual>> por la común circunstancia de estar elaboradas mediante procesos donde el papel de las manos del hombre es esencial. Pueden provocar aún mayor confusión, pues encubren una serie de realidades sociales, culturales y tecnológicas diferentes para cada momento.

En puro rigor. desde una perspectiva de análisis antropológico, no puede hablarse de <<actividad artesana>>; en el sentido actual si junto a ella no existiera la actividad industrial, la mecanización y automatización de los procesos productivos, puesto que la artesanía es algo más que la simple y pura elaboración de Productos a mano:

La artesanía es, en la sociedad industrial, el modo de producción tradicional, porque es la tradición la que proporciona las técnicas, útiles y diseños de unos productos que la experiencia de generaciones anteriores ha considerado válidos para satisfacer sus necesidades, y por tanto es la tradición la que asigna a esos productos una función dentro de la comunidad. En este sentido, puede afirmarse que las normas sociales, las creencias los valores y las ideas de una cultura penetran e impregnan la pura utilidad de los productos artesanos.

Desde esta perspectiva, parece lógico entender como «artesanía» toda actividad, sea de ámbito doméstico o rural, retribuida o no, que no haya sido afectada por los principios de la especialización y de la moderna división del trabajo.

Por otra parte, desde una óptica cultural, se viene proponiendo la sustitución del concepto <<artesanía>> por el de <<arte popular>>, entendido como actividad productora de carácter esencialmente manual, realizada por un solo individuo o por alguna unidad familiar, transmitida por tradición de padres a hijos, y cuyos productos, que parecen responder a razones étnicas, tienen un carácter anónimo o colectivo, a la vez que cubren necesidades materiales o inmateriales concretas sin pretensión de convertirse en obras de arte.

Artesano

Artesano.
La preeminencia del trabajo manual y la huella personal del artesano constituyen los rasgos diferenciales de la artesanía

Es evidente que, desde el punto de vista antropológico expuesto anteriormente, resultaría difícil recoger bajo este mismo concepto las nuevas expresiones artesanas que han venido produciéndose durante los últimos años en las sociedades industriales -lo que podríamos calificar como «artesanías profesionales» según las palabras del Marqués de Lozoya-, que han protagonizado una transformación importante en los materiales, herramientas y procesos de trabajo utilizados, en las formas del producto y en el grado de personalización de las obras, insertándose, como cualquier otra actividad productiva, en el mercado y en la economía industrial.

Fabrica de sombreros

Fabrica de sombreros.
Las actividades artesanas han sufrido una gran evolución técnica en el tiempo, hasta el punto de que a veces cabe preguntarse si no estamos antes actividades industriales poco evolucionadas tecnológicamente.

Todo lo dicho intenta ilustrar sobre la ambigüedad del concepto «artesanía»; ambigüedad que queda más patente aún si atravesamos las fronteras y pretendemos conocer qué entienden los países europeos por artesanía. Nos encontramos entonces con que se considera artesano no solo al artífice tradicional que recrea objetos y técnicas legados por sus antecesores, sino también a los prestatarios de servicios, como mecánicos, taxistas, peluqueros, etcétera.; o bien, trasplantándolo a nivel de unidades económicas de producción, se da este calificativo tanto a empresas que ejecutan procesos productivos no seriados y que no superan los diez trabajadores asalariados (Italia, Francia o España) como a empresas que pueden llegar a los quinientos (Alemania). La disparidad más absoluta, producto de las diferentes realidades socioeconómicas y culturales de que se compone Europa, reina en este campo.

En cualquier caso, podrían señalarse como notas características de la actividad artesana la preeminencia del trabajo humano -aunque se hayan mecanizado algunas fases del proceso productivo- y la huella personal y diferencial del artesano en el producto final.

*Neolítico: periodo de la era Cuaternaria que abarca aproximadamente del 6000 al 25OO a. de C. Durante este periodo el hombre comienza el trabajo de pulir la piedra.

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